domingo, 3 de enero de 2016

EPISODIOS DE NUESTRA MEMORIA HISTORICA. INTRODUCCIÓN (I)
Por Rafael Rico Ríos


Comenzaré la exposición como si de una instancia se tratase. Me llamo Rafael Rico Ríos, de nacionalidad española (aunque a veces he sentido y en ocasiones sigo sintiendo vergüenza de ser español, o más bien, que algunos de mis compatriotas lo sean); abogado de profesión y ejercicio, que no sólo de título, casi 25 años me contemplan pateando estrados en toda la geografía española, lo que me permite afrontar el tema que nos ocupa desde una perspectiva jurídica profunda y profesional; mayor de edad (47 años) lo que me proporciona una equidistancia razonable de los hechos, historias y circunstancias que iremos describiendo en sucesivos episodios, pues no viví la Guerra Civil y cuando murió el General Franco apenas contaba con siete años de edad por lo que poco o nada recuerdo, y menos contamina mi objetividad, pese a escuchar atónito como gente de mi generación ya militaba en la oposición franquista. Y mi PASION, la Historia de España, y en concreto, la historia de la Segunda República, la Guerra Civil y el Franquismo. Centenares sino miles de de libros, videos, discos dvd, facsímiles, artículos…inundan mi casa y cuando me preguntan por algún regalo que hacerme, todos lo que me conocen ya saben la respuesta.
Y es precisamente en relación con la época concreta de nuestra Guerra Civil sobre la que van a versar los diferentes episodios de “mi memoria histórica”/”nuestra memoria histórica” que iremos publicando con la periodicidad que nos permita el trabajo diario.
Y esta idea que surgió en su momento, con la deplorable aprobación de la conocida como Ley de Memoria Histórica en diciembre de 2007 y que realmente lleva por título Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, ha vuelto a reverdecer lo que considero una obligación por mi parte y para generaciones futuras en favor de la verdad y para evitar el sectarismo, y ello a tenor de las circunstancias del nuevo acceso al poder municipal de la izquierda que, estando el país como está, no tiene nada mejor que hacer que reabrir heridas y mentiras, en este caso, en lo que denomino la batalla de las calles, esto es, la batalla por eliminar cualquier calle o símbolo que huela a franquista (se están cometiendo errores que solo justifica la ignorancia histórica) al amparo del referido texto legal.
Pues bien, la referida Ley de Memoria Histórica es, desde el punto de vista objetivo, la pieza legislativa más deficiente técnicamente que conozco –y mira que los legisladores españoles no son de lo más granado como prueba la diarrea normativa que vivimos hace décadas- lo que, por otro lado, nos será de utilidad para que no se considere que traspasamos líneas infranqueables; y desde el punto de vista subjetivo es el rencor y la venganza convertida en norma jurídica, suponemos para agradar a determinados sectores, en absoluto mayoritarios, que pedían a gritos venganza o, como dicen otros, ganar la Guerra Civil, que irremisiblemente perdieron, en los despachos. Si a ello sumamos la necesidad de contar con los votos de la acomplejada Derecha representada por el acomplejado Partido Popular para darle un aire de consenso irreal, el bodrio legislativo es para estudio, lo que espero se realice con calma en el futuro.
Pero precisamente por ser un bodrio legislativo, nos deja un amplio campo de actuación en el que vamos a explicar con detalle NUESTRA MEMORIA HISTORIA en el marco de la legalidad vigente.
Como reza la exposición de motivos, haremos una proclamación del carácter injusto de todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas por motivos inequívocamente políticos o ideológicos y acometidos por la Segunda República en la Guerra Civil, Para los acometidos por los sublevados ya existen suficientes Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica y literatura ad hoc.
Buscaremos, como igual reza la exposición de motivos, que los símbolos públicos sean ocasión de encuentro y no de enfrentamiento, ofensa o agravio para lo cual daremos argumentos objetivos para que quienes quieran ejerciten acciones legales contra toda simbología de la Segunda Republica Española o sus personajes que ampararon, protegieron o encubrieron la persecución o la violencia contra sus compatriotas por razones ideológicas o de creencias religiosas durante la Guerra Civil, al objeto de que esos símbolos o personajes sean igualmente retirados por las autoridades.
Promoveremos (como rezan los dos primeros artículos de la nefasta Ley) la reparación moral y la recuperación de la memoria personal y familiar de todos aquellos que fueron perseguidos, violentados y asesinados en la Segunda Republica Española durante la Guerra Civil, Segunda República que en dicho periodo se convirtió en un Estado criminal y genocida (definición del artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio) y cuyos símbolos, hoy más públicos que nunca, siguen ofendiendo y agraviando a la mitad de un país.
Para ello contaremos en sucesivos episodios de publicación quincenal, las numerosas masacres, asesinatos, violaciones de la dignidad del ser humano, barbarie en general…….que afectaron a decenas de miles de españoles por no decir centenares de miles, de forma directa o indirecta, y cometidos por o en nombre de la Segunda Republica Española.
Y señalaremos a sus responsables, por acción o por omisión, con nombres y apellidos de tal forma que a las generaciones venideras el pronunciar dichos nombres solo les provoquen náuseas.
Todo ello con espíritu interactivo, pues ofreceremos los datos y la bibliografía necesaria para profundizar en cada uno de los episodios y agradeceremos que nos remitan toda la información sobre nuevos episodios que desconocemos o completen la información de los ya publicados con nuevos datos o descubrimientos.
Trataremos de los episodios menos conocidos como el Tren de Jerez, el Bombardeo de Cabra, la Mina de Camuñas o la masacre del buque Cabo-Quilates….hasta los más estudiados como Paracuellos, Mártires Concepcionistas…etc.
Ojala algún día, todos estos episodios y los nuevos que surjan los recopilemos en un solo libro sobre el genocidio que representó la Segunda República Española en la Guerra Civil y quede para el futuro y sus generaciones venideras un pequeño homenaje y un conocimiento objetivo de NUESTRA MEMORIA HISTORICA.
Y como decía mi padre, vista, suerte y al toro.
 



lunes, 9 de noviembre de 2015

EL MEDIOCRE GENERAL QUE NO FUE





Soy hijo, hermano, excuñado de pilotos del Ejercito del Aire y yo mismo tuve la oportunidad y el orgullo de ser oficial de complemento. He estado leyendo y escuchando centenares de artículos, comentarios y opiniones sobre el que fuera Jefe del Estado Mayor de la Defensa, General del Aire y hoy confirmado “podemita”, el compañero Julio Rodríguez, a quién en casa conocíamos como “Julito” y con el que tuve (hoy certeza) la desgracia de compartir algunas comidas y festejos en sede de actos familiar-castrenses, tiempo antes de que alcanzase el generalato. Ya le han dado bastante su merecido por lo que no quiero ni debo ahondar más en su herida, pues en ella debería llevar su penitencia, aunque su indolencia me hace dudar que su espíritu albergue algún tipo de sentimiento. Sólo una breve descripción y sólo una humilde petición. DESCRIPCION: Julito nunca fue militar, nunca tuvo ofrecida a España muerte y vida, no voló en el Sahara ni participó en ninguna misión exterior donde su vida sufriera peligro alguno, mis familiares sí. Julito nunca se mojó – diría mi padre-, su ambición desmedida le situaban siempre entre bambalinas y preferiblemente en salones y despachos, nunca en los lugares de mayor esfuerzo y fatiga, consagrándose como la voz de su amo y siendo su característica más relevante, aparte de la duda y la falta de valor (incompatibles con todo militar –a éste el valor ni se le supone como pudimos comprobar-), el servilismo, plasmado gráficamente en ser el general-portador del maletín de la ministra Chacón…... Parece que su amapola compañera extremó su sectarismo en los últimos años en los que, frente a la libertad y el buenismo que predicaba para los Ejércitos, se tornó en odio radical y talibán hacía lo que los Ejércitos representaban, eliminando símbolos, ideas y memorias  que han herido muchas sensibilidades en todos los ámbitos castrenses. Los militares del Aire que ya no están se retuercen de dolor en el cielo del que nunca bajarán para ver a su España, a su Ejército del Aire, sin gloria y sin luz. LA PETICION: A los militares del Aire que si están, sólo les pido que, una vez detectada la IGNOMINIA que el Ejercito del Aire no merece, BORREN de su historia, en el presente y para el futuro, la figura, la presencia, los desatinos y cualquier vestigio de un mediocre general que nunca debió existir, como la Legión IX en los anales de la Historia de Roma.