Por Rafael Rico Ríos
Comenzaré
la exposición como si de una instancia se tratase. Me llamo Rafael Rico Ríos,
de nacionalidad española (aunque a veces he sentido y en ocasiones sigo
sintiendo vergüenza de ser español, o más bien, que algunos de mis compatriotas
lo sean); abogado de profesión y ejercicio, que no sólo de título, casi 25 años
me contemplan pateando estrados en toda la geografía española, lo que me
permite afrontar el tema que nos ocupa desde una perspectiva jurídica profunda
y profesional; mayor de edad (47 años) lo que me proporciona una equidistancia
razonable de los hechos, historias y circunstancias que iremos describiendo en
sucesivos episodios, pues no viví la Guerra Civil y cuando murió el General
Franco apenas contaba con siete años de edad por lo que poco o nada recuerdo, y
menos contamina mi objetividad, pese a escuchar atónito como gente de mi
generación ya militaba en la oposición franquista. Y mi PASION, la Historia de
España, y en concreto, la historia de la Segunda República, la Guerra Civil y
el Franquismo. Centenares sino miles de de libros, videos, discos dvd,
facsímiles, artículos…inundan mi casa y cuando me preguntan por algún regalo
que hacerme, todos lo que me conocen ya saben la respuesta.
Y es
precisamente en relación con la época concreta de nuestra Guerra Civil sobre la
que van a versar los diferentes episodios de “mi memoria histórica”/”nuestra
memoria histórica” que iremos publicando con la periodicidad que nos permita el
trabajo diario.
Y
esta idea que surgió en su momento, con la deplorable aprobación de la conocida
como Ley de Memoria Histórica en diciembre de 2007 y que realmente lleva por
título Ley 52/2007, de 26 de diciembre,
por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de
quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la
dictadura, ha vuelto a reverdecer lo que considero una obligación por mi
parte y para generaciones futuras en favor de la verdad y para evitar el
sectarismo, y ello a tenor de las circunstancias del nuevo acceso al poder
municipal de la izquierda que, estando el país como está, no tiene nada mejor
que hacer que reabrir heridas y mentiras, en este caso, en lo que denomino la
batalla de las calles, esto es, la batalla por eliminar cualquier calle o símbolo
que huela a franquista (se están cometiendo errores que solo justifica la
ignorancia histórica) al amparo del referido texto legal.
Pues
bien, la referida Ley de Memoria Histórica es, desde el punto de vista
objetivo, la pieza legislativa más deficiente técnicamente que conozco –y mira
que los legisladores españoles no son de lo más granado como prueba la diarrea
normativa que vivimos hace décadas- lo que, por otro lado, nos será de utilidad
para que no se considere que traspasamos líneas infranqueables; y desde el
punto de vista subjetivo es el rencor y la venganza convertida en norma
jurídica, suponemos para agradar a determinados sectores, en absoluto
mayoritarios, que pedían a gritos venganza o, como dicen otros, ganar la Guerra
Civil, que irremisiblemente perdieron, en los despachos. Si a ello sumamos la
necesidad de contar con los votos de la acomplejada Derecha representada por el
acomplejado Partido Popular para darle un aire de consenso irreal, el bodrio
legislativo es para estudio, lo que espero se realice con calma en el futuro.
Pero
precisamente por ser un bodrio legislativo, nos deja un amplio campo de
actuación en el que vamos a explicar con detalle NUESTRA MEMORIA HISTORIA en el
marco de la legalidad vigente.
Como
reza la exposición de motivos, haremos una proclamación del carácter injusto de
todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas
por motivos inequívocamente políticos o ideológicos y acometidos por la Segunda
República en la Guerra Civil, Para los acometidos por los sublevados ya existen
suficientes Asociaciones de Recuperación de la Memoria Histórica y literatura
ad hoc.
Buscaremos,
como igual reza la exposición de motivos, que los símbolos públicos sean
ocasión de encuentro y no de enfrentamiento, ofensa o agravio para lo cual
daremos argumentos objetivos para que quienes quieran ejerciten acciones
legales contra toda simbología de la Segunda Republica Española o sus
personajes que ampararon, protegieron o encubrieron la persecución o la
violencia contra sus compatriotas por razones ideológicas o de creencias
religiosas durante la Guerra Civil, al objeto de que esos símbolos o personajes
sean igualmente retirados por las autoridades.
Promoveremos
(como rezan los dos primeros artículos de la nefasta Ley) la reparación moral y
la recuperación de la memoria personal y familiar de todos aquellos que fueron
perseguidos, violentados y asesinados en la Segunda Republica Española durante
la Guerra Civil, Segunda República que en dicho periodo se convirtió en un
Estado criminal y genocida (definición
del artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de
Genocidio) y cuyos símbolos, hoy más públicos que nunca, siguen ofendiendo
y agraviando a la mitad de un país.
Para
ello contaremos en sucesivos episodios de publicación quincenal, las numerosas
masacres, asesinatos, violaciones de la dignidad del ser humano, barbarie en
general…….que afectaron a decenas de miles de españoles por no decir centenares
de miles, de forma directa o indirecta, y cometidos por o en nombre de la
Segunda Republica Española.
Y
señalaremos a sus responsables, por acción o por omisión, con nombres y
apellidos de tal forma que a las generaciones venideras el pronunciar dichos
nombres solo les provoquen náuseas.
Todo
ello con espíritu interactivo, pues ofreceremos los datos y la bibliografía
necesaria para profundizar en cada uno de los episodios y agradeceremos que nos
remitan toda la información sobre nuevos episodios que desconocemos o completen
la información de los ya publicados con nuevos datos o descubrimientos.
Trataremos
de los episodios menos conocidos como el Tren de Jerez, el Bombardeo de Cabra,
la Mina de Camuñas o la masacre del buque Cabo-Quilates….hasta los más
estudiados como Paracuellos, Mártires Concepcionistas…etc.
Ojala
algún día, todos estos episodios y los nuevos que surjan los recopilemos en un
solo libro sobre el genocidio que representó la Segunda República Española en
la Guerra Civil y quede para el futuro y sus generaciones venideras un pequeño
homenaje y un conocimiento objetivo de NUESTRA MEMORIA HISTORICA.
Y
como decía mi padre, vista, suerte y al toro.